domingo, 28 de febrero de 2010

A ella le fascina leer entre líneas


Caigo y no sé dónde empieza y termina el cielo, dónde tus sueños se pierden y se mezclan con los mios. Y me siento una mujer. Libre y desnuda. No porque lo esté, sino porque todos mis secretos están expuestos en una galería de la calle Corrientes.
Una presión en mis hombros. Un cosquilleo en la espalda. Esa alegría de sentir que te estás muriendo y no te importa.
Escapo de vos porque soy caprichosa, una histérica de mierda que llama la atención a gritos y cuando no se la dan hace esas locuras de las que te gustan tanto. Pero no me hacés caso.
Ya alcanzo a ver el piso: quinientos metros...doscientos...¡Que lindo que fue vivir!...

23/sep/09 Clase de Anisko

Advertencia


Absténgase de asociar estas palabras con la realidad ya que ellas se asocian solas. Y absténgase también de llorar frente al monitor y preguntarse cuánta verdad contienen estas sílabas. Evite querer traer a la realidad a estos personajes ya que tienen vida propia, lo atormentan en sus sueños y lo rescatan de sus pesadillas.
Evidentemente usted es uno de esos lectores apasionados que cree en las historias de los policiales y pasa sus tardes solitarias de verano leyendo libros de Jane Austen mientras ingiere una cantidad descomunal de bombones de chocolate. Pues bien, quiero que sepa que estas historias son diferentes porque particularmente no puedo escribir otra cosa más que palabras mías, al menos sin ser acusado de estar comentiendo plageo.
Si entiende y transita por lo mismo que yo y que otros al observar lo que está aquí escrito entonces usted se dará cuenta de que su monitor no es más que un espejo que se disfraza para divertirse durante sus noches de inzomnio y sus tardes de lluvia.