
Caigo y no sé dónde empieza y termina el cielo, dónde tus sueños se pierden y se mezclan con los mios. Y me siento una mujer. Libre y desnuda. No porque lo esté, sino porque todos mis secretos están expuestos en una galería de la calle Corrientes.
Una presión en mis hombros. Un cosquilleo en la espalda. Esa alegría de sentir que te estás muriendo y no te importa.
Escapo de vos porque soy caprichosa, una histérica de mierda que llama la atención a gritos y cuando no se la dan hace esas locuras de las que te gustan tanto. Pero no me hacés caso.
Ya alcanzo a ver el piso: quinientos metros...doscientos...¡Que lindo que fue vivir!...
23/sep/09 Clase de Anisko

